¿QUÉ
PUEDO HACER YO?
Los principios de igualdad de
trato y no discriminación son derechos humanos y como tales deben ser
principios básicos para toda la sociedad.
Tal y como dice la Oficina del
Alto Comisionado para derechos Humanos de la ONU “la educación en materia de derechos humanos contribuye de
manera esencial a la prevención a largo plazo de abusos y representa una
importante inversión en el intento por conseguir una sociedad justa en la que
los derechos humanos de toda persona sean valorados y respetados”.
Y justo ahí esta nuestra labor como personas y como empleados públicos,
tenemos que fomentar que estos principios de igualdad y no discriminación se
cumplan, debemos conocer la ley y formarnos para identificar posibles
discriminaciones y desigualdades que se produzcan en nuestro entorno, debemos
estar “alerta”, para evitar estas situaciones.
Soy trabajadora del SEPE, en nuestro organismo nuestros “usuarios” son
fiel reflejo de la sociedad diversa en la que nos encontramos, atendemos a
personas de toda condición, género, religión, de otros países y con otras
culturas, colectivos como discapacitados, víctimas de violencia, excarcelados…
pero en todos los casos personas que en ese momento se encuentran en una
situación “vulnerable”.
Es muy importante facilitarles una atención profesional, dónde estemos
libres de prejuicios y no actuar influidos por los estereotipos sociales.
Para ello considero fundamental la formación, formación sobre estos temas de manera que el personal tenga herramientas y sepa cómo es mejor actuar en distintas situaciones, cómo atender de manera directa esta diversidad de personas, e incluso cómo detectar a tu alrededor situaciones qué pueden ser discriminatorias pero que tenemos a veces tan integradas que no somos capaces de verlas.
Cursos como el que acabamos de realizar deberían estar como obligatorios en
los itinerarios formativos que tenemos. Todos conocemos compañeros que, por
llevar mucho tiempo en la administración, o por falta de tiempo, ganas… no
muestran interés en formarse y aprender, limitándose a realizar su trabajo “como
siempre” sin ver más allá.
Así que lo que podemos hacer es fomentar la igualdad y no discriminación
y, sobre todo, si vemos a nuestro alrededor situaciones contrarias hacerlas
ver, y, en caso de que fuera necesario, intervenir o comunicarlas para que sean
corregidas.
En definitiva, nuestra obligación, primero como personas y después como
funcionarios es no permitir que se den situaciones discriminatorias a nuestro
alrededor, no mirar para otro lado nunca, formarnos / educarnos no solo en el
conocimiento de la ley sino en temas como habilidades sociales, atención al
público que nos darán herramientas y conocimientos para desarrollar nuestra labor
diaria de la mejor manera posible.
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